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Hay cuatro puntos que se alejan un poco de la ruta central:
La Ermita de San Antonio de la Florida:
Alberga los frescos más importantes de Francisco de Goya,
entre ellos el Ciclo de los Milagros de San Antonio, que decora
la cúpula, pechinas y crucero, y narra el milagro de San
Antonio de Padua en Lisboa resucitando a un muerto para que declarase
inocente a su presunto asesino. Los restos mortales de Goya reposan
en la Ermita desde 1919.
El Puente de Toledo: Construido
por Pedro de Ribera entre 1719 y 1732, se trata de un puente peatonal,
que cruza el Manzanares. Antecedido por el puente
de Segovia, más grande y más antiguo (siglo
XVI), este puente muestra su belleza con discreción.
El parque de la Fuente del Berro:
Adquirido en el Siglo XVII por el Duque de Frías y cedido
a los Monjes de Montserrat en el XVIII, durante el siglo XX fue
escenario de diversas fiestas y celebraciones. En 1941 fue adquirido
por el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de un Parque ajardinado,
salpicado de pequeñas construcciones y de fuentes, cuenta
con un estanque con diversos cursos de agua.
Museo Sorolla: Se trata del
punto que menos se aleja de la ruta, situado en la que fuera la
casa del pintor valenciano, expone su obra y las colecciones que
reunió en vida. El museo refleja el ambiente en el que vivió
el pintor.
Para la ruta central podría seguirse el siguiente recorrido:
Comenzando por el Cuartel del Conde Duque,
construido por Pedro de Ribera para el acuartelamiento de las Compañías
Reales de Guardias de Corps bajo el reinado de Felipe V. Los severos
muros contrastan con la portada que da entrada al centro cultural
en el que se albergan el Archivo Histórico Municipal y la
Hemeroteca Municipal.
Siguiendo por la calle de la Princesa se encuentra la Plaza
de España, dominada por la Estatua
a Cervantes y una escultura de Don Quijote y Sancho Panza.
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| Catedral
de la Almudena |
Por
la calle Bailén se descubren muchos edificios históricos,
que no nos pararemos a visitar en esta ruta, hasta la Iglesia
de la Virgen de la Paloma, pequeña construcción
que se levanta detrás de la catedral
de la Almudena que es un reflejo de la vida en la época
de Pérez Galdós.
Continuando por la calle Mayor, y muy cerca de la Puerta
del Sol, se encuentra la Plaza de Pontejos,
rodeada de pequeñas tiendas con encanto en las que se encuentran
los más tradicionales souvenirs.
Siguiendo la calle de Huertas, nos
introducimos en pleno siglo de oro, se trata del Barrio
de los Literatos o de las Musas, destacan la
Casa-Museo de Lope de Vega, el Corral
de la Pacheca y el de la Cruz, donde Lope, Tirso de Molina,
Cervantes, Quevedo, Calderón, Góngora... estrenaban
sus obras teatrales, y el convento de las
Trinitarias, donde está enterrado Cervantes.
Al llegar al Paseo del Prado visitaremos
el Museo, especialmente las salas de
Goya y Velázquez, para hacernos una idea de la sociedad de
la época a través de sus pinturas.
Continuando por el Paseo del Prado
llegamos a la Plaza de la Cibeles,
desde donde giraremos a la Calle de Alcalá
para visitar la Real Academia de Bellas Artes,
centro de reuniones y tertulias durante el Siglo de Oro y hoy centro
cultural de exposiciones, teatro y centro de conferencias. También
se suelen celebrar fiestas entre sus muros, o se puede tomar un
café en su "pecera".
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| Biblioteca
Nacional |
Volviendo
al Paseo de Recoletos alcanzaremos
la Biblioteca Nacional, cuyo exterior
merece la pena ser visto aunque no sea posible la entrada a sus
salas, en las que se recoge el más importante fondo documental
del país.
Girando
por la Plaza de Colón se alcanza
la Plaza de las Salesas Reales, donde
se levanta la Iglesia del mismo nombre, del tiempo de los Borbones,
esta iglesia conserva un notable número de pinturas, esculturas
y sepulcros.
Como fin de la visita tomaremos el Museo Municipal,
al que llegaremos por la Calle de Mejía
Lequerica. Fue otra de las obras de Pedro
de Ribera, situado en el antiguo Hospicio de San Fernando,
aún conserva la capilla con
los sepulcros de Beatriz Galindo y su esposo y un lienzo de Lucas
Jordán. Se trata del mejor museo para conocer la historia
de Madrid, cuenta con una maqueta de la ciudad de 1830, realizada
por León Gil Palacio.
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