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Toledo


Historia  


A pocos kilómetros de Madrid se encuentra la ciudad de Toledo.
El centro histórico de Toledo se encuentra encaramado en una colina, situado sobre un escarpado peñón que rodea casi en su totalidad un meandro del río Tajo. Las viejas murallas fueron alzadas por los romanos, aunque en la actualidad solo quedan algunos restos de estas primitivas murallas, ya que las actuales son de origen árabe, reconstruidas por Alfonso VI.

El trazado de sus calles encierra un importante legado histórico-artístico.
Mas de dos milenios de historia han configurado en ella un auténtico conglomerado cultural, un foco urbano lleno de evocaciones árabes y judías.

Los romanos levantaron una fortaleza en el lugar donde se encuentra el alcázar actual. Los Visigodos hicieron de Toledo su capital en el siglo VI, foco de esplendor en época musulmana, sede primada y centro del imperio en tiempos cristianos.
Convivieron en ella moros, judíos y cristianos durante la época de al-Andalus, estado que duro hasta los tiempos de la conquista cristiana y culminó bajo el reinado de Alfonso X.

Aunque el hostigamiento y las persecuciones de moros y judíos acabaron con tal estado de bienaventuranza, su huella aún pervive.
Es en épocas posteriores a esta cuando se fraguó la monumentalidad que hoy en día puede apreciarse en la ciudad.

El legado que dejaron esta mezcla de culturas se ha convertido hoy en Patrimonio de la Humanidad.



 
Visita  


Desde Madrid es fácil acercarse a Toledo en tren, autobús o coche y, una vez allí, lo mejor es recorrer la ciudad a pie.

Para visitar los principales lugares de interés, necesitará, al menos, dos días. Nuestra recomendación es que visite la ciudad entre semana, así podrá evitarse las grandes aglomeraciones del fin de semana, además esto le permitirá disfrutar del incomparable ambiente nocturno de la ciudad o simplemente le brinda la oportunidad de dar un agradable paseo nocturno.

La visita a la ciudad puede comenzarse desde cualquiera de las puertas que forman parte de la muralla, bien la Puerta de Cambró del siglo XVI, de estilo renacentista; La Puerta de la Bisagra, de origen musulmán, reconstruida en 1550 con un estilo plateresco, y que es la principal entrada a la ciudad y tras la que se encuentran los barrios medievales surgidos a partir del siglo XII o la Puerta del Sol del siglo XIII y estilo mudéjar.

Sin adentrarnos demasiado en la ciudad, nos encontramos con la primera parada, La Ermita del Cristo de la Luz, pequeña mezquita árabe que conserva la ciudad y que data del año 1000. Aunque en la actualidad no se puede visitar el interior, merece la pena acercarse a ella para observar su exterior, un buen ejemplo del arte islámico propio de la época califal.

Nuestra siguiente parada nos conduce hasta la Iglesia de San Román, que alberga en su interior un museo sobre el pasado visigodo de la ciudad. Justo al lado nos encontramos con la Iglesia de Santo Tomé, donde podemos admirar El entierro del Conde Orgaz, una de las obras maestras del Greco y quizás el cuadro más grande del siglo XVI español. (El señor Orgaz fue un importante mecenas de la iglesia que financió gran parte del edificio. La pintura representa la milagrosa aparición de San Agustín y San Estebán para enterrar su cuerpo)

Sin desplazarnos mucho, encontramos La Sinagoga del Santa Maria la Blanca, la más grande y antigua de las ocho sinagogas originales de la ciudad. Nada en su aspecto exterior permite sospechar la extraordinaria belleza que encierra. Formada por cinco naves blancas, separadas por arcos de herradura que descansan sobre pilares con bellos capiteles clasicistas, es un claro ejemplo de arte almohade en España.

La otra sinagoga que todavía persiste al paso de los años es la Sinagoga del Transito, la muestra más esplendorosa del arte mudéjar toledano. Construida en 1357 por Samuel Ha-Leví, tesorero judío de Pedro el Cruel. Al lado de la cual se encuentra la Casa-Museo del Greco

Importante es también el Monasterio de San Juan de los Reyes, se empezó a construir en 1447 para conmemorar el triunfo de los Reyes Católicos en la batalla de Toro, un año antes.

Combina estructuras del gótico flamígero con techumbres y ornamentos mudéjares, la plaza ajardinada que lo antecede es un buen mirador sobre el Tajo y los cigarrales al otro lado del río.

El Taller del Moro, palacio mudéjar, antiguo taller de los artesanos que construyeron la catedral, es hoy un museo de cerámica y azulejos árabes y mudéjares.

El recorrido llega ahora hasta La Catedral, para muchos el más bello monumento de Toledo en la actualidad. Construida en el emplazamiento de una catedral visigoda y de una mezquita, esta catedral es una de las más grandes de la cristiandad. El retablo de estilo gótico flamígero, obra de varios artistas, roza casi la perfección.
Sus dimensiones son espectaculares, la riqueza de sus naves y capillas es sencillamente sobrecogedora.

La Catedral es reflejo de su historia como corazón espiritual y sede del primado de la Iglesia Española. Hoy en día siguen realizándose en ella misas de acuerdo al rito mozárabe, con permiso papal.
Las obras comenzaron en 1226 y duraron tres siglos, hasta la finalización de las últimas bóvedas en 1493.

Este largo periodo de construcción explica la fusión de estilos: gótico francés puro en el exterior y diferentes estilos decorativos españoles -como el mudéjar y el plateresco- en el interior.

Una vez dentro son de especial interés:
El Campanario
La puerta del Mollete
La Custodia
La capilla Mozárabe
La puerta del Perdón
La puerta de los Leones
La capilla de San Ildefonso

Finalmente para terminar esta visita recomendamos la visita al Alcázar, palacio fortificado que mandó construir el emperador Carlos V en 1535 y el cual, se alza en el antiguo emplazamiento que ocupaban las antiguas fortalezas romana, visigoda y musulmana.

Presenta un severo perfil rectangular-cuadrado, que sufrió los efectos del fuego en tres ocasiones, antes de que fuera casi totalmente destruido en 1936.

Bajo la dictadura del general Franco se convirtió en un símbolo del heroísmo militar.

En el centro del patio renacentista se levanta una interesante estatua del emperador Carlos V en actitud sobre un infiel.