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Aprovechando nuestra visita al Monasterio del Escorial podremos
hacer una visita a un grandioso monumento funerario construido entre
1940 y 1956 en memoria de las victimas de la guerra civil de 1936.
Para su emplazamiento se escogió un hermoso y solitario valle
de la sierra de Guadarrama, de paisaje formado por rocas graníticas
y verdes pinares.
Se alza a unos 13 Km al norte de El Escorial, dominando el paisaje
de los alrededores.
El lugar, conocido antes como Cuelgamuros, se denomina ahora Valle
de los Caídos. Interesa tanto por su entorno natural
como por el conjunto monumental que puede admirarse.
Esta
formada por una imponente Cruz de piedra de 150 metros de altura,
cada uno de sus brazos mide 46 m.
Se levanta sobre una basílica que fue excavada 250 m en el
interior de roca por los prisioneros de guerra republicanos, alguno
de los cuales fallecieron durante los 16 años que duró
la construcción.
Muchos españoles la consideran un símbolo de la dictadura,
por ello ha sido marginado por muchos turistas, sin embargo la grandeza
de sus vistas y su monumentalidad hacen recomendable su visita.
En
su construcción intervinieron los arquitectos Pedro Muguruza
y Diego Méndez, mientras que la parte escultórica
fue diseñada y realizada por Juan de Ávalos, quien
realizó las figuras de piedra de 18 metros de altura que
decoran el basamento de la Cruz, al que se puede acceder mediante
un funicular, así como el grupo de la Piedad sobre la portada
de la basílica a la que se accede tras una gran escalinata.
El interior de esta Basílica de la Santa Cruz de 262 metros
de longitud está formado por un vestíbulo, atrio y
una verja de bronce decorada con 40 estatuas de santos que da paso
a la nave con seis capillas laterales, dedicadas a distintas evocaciones
a la Virgen. Sobre cada uno de los arcos que da paso a cada capilla
se encuentra una imagen de alabastro y en los espacios comprendidos
entre una y otra penden ocho tapices que ilustran imágenes
del Apocalipsis.
La estructura de la basílica esta formada por un crucero
abierto con cúpula decorada con mosaicos y una cripta excavada
en la misma roca, en donde se sitúa el altar mayor.
Junto a éste, está la lápida blanca que cubre
la tumba de Francisco Franco; enfrente queda la de José Antonio
Primo de Rivera, fundador de la falange española. Escondidas
del público se encuentran también las 40.000 tumbas
de los soldados de las dos fracciones contendientes en la guerra
civil.
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