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Lo primero que encontramos al llegar al Escorial es la Fachada
Principal. Ésta tiene tres puertas: la central conduce
al patio de los Reyes y las laterales, una al colegio, y la otra
al monasterio. Encontramos en la fachada una hornacina donde se
ha colocado una imagen del santo. El Patio
de los Reyes es un recinto que debe su nombre a las estatuas
de los reyes de Judá que adornan la fachada de la Basílica,
situada al fondo, a la que se accede desde el patio. Esta espectacular
basílica tiene planta de cruz griega y una enorme cúpula
inspirada en San Pedro del Vaticano. Las naves están cubiertas
con bóvedas de cañón decoradas con frescos
de Lucas Jordán. Destaca en la basílica la capilla
mayor, presidida por una escalinata de mármol rojo. Su retablo
mayor es de 30 metros de altura y está dividido en compartimentos
de distintos tamaños donde encontramos esculturas de bronce
y lienzos de autores como Tibaldi, Zuccaro o Leoni. En las Salas
Capitulares y la Sacristía exhiben pinturas como 'La Túnica
de José' de Velázquez, 'La Última Cena' de
Tiziano, o 'La Adoración de la Sagrada Forma por Carlos II'
de Claudio Coello.
Debajo
de la capilla real de la Basílica encontramos los Panteones
Reales. Se trata del lugar de enterramiento de los reyes
de España. Es un mausoleo de estilo barroco octogonal realizado
en mármol donde están enterrados todos los monarcas
españoles desde la época de Carlos I, a excepción
de Felipe V, Fernando de Saboya y Amadeo de Saboya. También
descansan en el panteón real los restos de Juan de Borbón,
padre de Juan Carlos I, a pesar de que no llegó a reinar.
El recinto está presidido por un altar de jaspe, y los sarcófagos
son de bronce y mármol. Encontramos también el Panteón
de los Infantes, donde residen los cuerpos de las reinas que no
han tenido sucesión coronada y los infantes. Esta parte fue
construida en el S.XIX.
Tras
visitar la Basílica, podemos admirar el Patio
de los Evangelistas. Se trata de un patio ajardinado en cuyo
centro se alza un magnífico templete realizado por Juan de
Herrera en el que se encuentran las esculturas de los Evangelistas.
Alrededor del patio están las galerías del claustro
principal, decoradas con frescos en que se representan las escenas
de la historia de la Redención. En la galería oeste
se encuentra la espléndida escalera principal con una bóveda
decorada al fresco con el tema de 'la gloria de la monarquía
española'.
A
continuación podemos visitar el Palacio
de los Austrias, también conocido como Casa
del Rey, que se encuentra detrás del presbiterio de
la basílica. Las dependencias de este palacio están
distribuidas alrededor del patio de los Mascarones, de estilo italiano.
Dentro de la Casa del Rey podemos visitar en primer lugar la Sala
de las Batallas, que contiene frescos de las batallas de San Quintín
e Higueruela entre otras. La siguiente dependencia que veremos son
las habitaciones de Felipe II y de la Infanta Isabel Clara Eugenia.
Otra dependencia interesante es la de la Alcoba del Rey, donde podemos
contemplar el lecho en que murió Felipe II.
En
nuestra visita proseguiremos con el Palacio
de los Borbones, que fue mandado construir por la casa de
Borbón al observar que la decoración de las estancias
del Escorial eran demasiado sobrias para los lujos de su época.
Por ello prefirieron en un principio residir en el Pardo, La Granja
o Aranjuez. Construyeron el palacio a la izquierda de la basílica.
En su interior se colocaron tapices de la Real Fábrica de
Madrid (muchos de ellos realizados sobre cartones de Goya), espectaculares
lámparas de cristal, decoraciones de marquetería de
extraordinaria calidad, techos con frescos, etc. dando un resultado
digno de los lujos de la época. Desgraciadamente, hoy en
día el Palacio de los Borbones está cerrado al público.
En
los sótanos abovedados de El Escorial se han instalado una
serie de museos como son el de Arquitectura,
donde pueden planos de la construcción del Monasterio, maquetas
y algunas de las herramientas que se emplearon. Encontramos además
el museo de pintura, donde se exhiben
obras de El Greco, Zurbarán, Ribera, Tintoretto, Tiziano,
Rubens o El Veronés.
Uno
de los lugares más sorprendentes de la visita al Escorial
es la Biblioteca, que se sitúa
en el segundo piso. Las estanterías de madera de estilo dórico
se elevan sobre un zócalo de mármol. Sorprendentemente
los libros están dispuestos en las estanterías con
los lomos hacia adentro, permitiendo así que las hojas se
aireen. El techo de bóveda de cañón está
decorado por frescos de Tibaldi, inspirados por el estilo miguelangelesco.
Pero además de su decoración, la importancia del lugar
radica en sus fondos, que incluyen más de 40.000 impresos
y unos 2.600 manuscritos de los siglos V al XVIII. Encontramos también
una serie de vitrinas en el centro de la sala en las que se exhiben
valiosos códices como un ejemplar miniado de las Cantigas
de Santa María de Alfonso X el Sabio, o como obras autógrafas
de Santa Teresa de Jesús.
Casi
al final de nuestro recorrido visitaremos la Casita
del Príncipe, también llamada la Casita de
Abajo. Es un palacete que mandó construir Carlos III para
su hijo el Príncipe Carlos. El interés del edificio
reside en su decoración y no en su arquitectura en sí.
Decorada con el lujo que empleaban los Borbones es un palacio en
miniatura de extraordinaria belleza por sus suelos, muebles, cuadros
y esculturas.
Finalmente,
terminaremos el recorrido visitando la cercana Silla
de Felipe II. Es una roca viva situada sobre una montaña
próxima, que Felipe II hizo labrar para sentarse allí
y poder seguir las obras del monasterio durante su construcción.
Actualmente se encuentra en perfecto estado y está perfectamente
señalizada. Quien se sienta en ella puede disfrutar de una
extraordinaria panorámica del conjunto del Escorial.
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