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Se trata de una ruta muy dispersa y muy amplia, por lo que no sería
aconsejable hacerla toda el mismo día. Sería interesante
visitar cada uno de los parques en uno de los días de la
visita a Madrid, de forma que sirvan como descanso de la vida ciudadana
que se encuentra durante el resto del día.
La Casa de Campo es uno de los
parques preferidos por los madrileños para la diversión
y el esparcimiento. En realidad se trata de una zona semi-urbana
que aún conserva gran cantidad de plantas y árboles,
lo que ha hecho que a este parque se le denomine "el pulmón
de Madrid".
Desde el lago artificial que aquí
encontramos se puede disfrutar de una de las mejores panorámicas
de Madrid, complementada por el paseo en el teleférico
que une el Paseo de Rosales con la
Casa de Campo. También desde el Parque
de atracciones se contempla la ciudad, subiéndose
a la noria o a la lanzadera, Madrid se hace pequeño justo
antes de disfrutar de 60 metros de caída libre. El Parque
Zoológico cuenta con más de trescientas especies
de animales, y uno de los delfinarios más importantes de
Europa.
En los años cincuenta se construyó el recinto de la
Feria Nacional de Campo, con muestras
de arquitecturas regionales. Otro de los lugares interesantes para
visitar dentro de la Casa de Campo es la Venta
de Batán, una pequeña plaza de toros para enseñar
el arte de la tauromaquia, y donde también se exhiben los
toros que después serán lidiados en las corridas de
las Ventas.
El Parque del Oeste, situado
junto a la Ciudad Universitaria, cuenta
con 98 hectáreas de espacio verde y marcada personalidad.
En este Parque se pueden visitar monumentos como el Templo
de Debod, dedicado a Amón y a Isis, fue regalo del
Gobierno egipcio por los trabajos realizados durante la construcción
de la presa de Asuán, y levantado sobre el espacio que ocupó
el Cuartel de la Montaña, junto al Templo se encuentran los
Jardines de Ferraz, que formaron parte
de la ampliación del parque junto a este.
El Parque cuenta con espacios de gran personalidad como "la
Tinaja", una antigua fábrica de cerámica
que conserva el horno de cocción en forma de tinaja invertida
que le da nombre.
Cerca de Príncipe Pío, una sencilla lápida
recuerda a los fusilados en el 3 de Mayo de 1808.
Durante la regencia de Maria Cristina de Hasburgo se construyó
en Madrid el Campo del Moro, unos jardines
semejante a los de Versalles, que toma su nombre más de la
imaginación que de algún hecho histórico, no
es llamado así hasta bien entrado el siglo XIX. Durante el
reinado de Isabel II se instalaron las fuentes
de los Tritones y de la Conchas, cuando se explanó
el lugar utilizando para ello los cascotes de las casas derribadas
durante la reforma de la Puerta del Sol.
Los Jardines de Sabatini fueron diseñados
bajo el reinado de Carlos III por Francisco de Sabatini, uno de
los arquitectos más importantes de la época.
Fueron construidos como las caballerizas del Palacio
Real, y en los años treinta remodeladas para convertirse
en el parque que es hoy.
Estos jardines dan verdor al gris de las piedras del Palacio Real,
desde ellos se hará el viajero una primera idea de la sociedad
madrileña en tiempos de los Borbones.
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| Parque
del Retiro |
Sin
duda el más emblemático ejemplo de parque madrileño
lo da el Retiro, lugar de esparcimiento,
cultura al aire libre y pulmón verde del centro de Madrid,
el Retiro es uno de los lugares más cosmopolitas de la capital.
Cuando el Conde Duque de Olivares cede su finca "el Gallinero"
para añadirla a las tierras del monasterio de
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| Parque
del Retiro |
los
Jerónimos y construir un sitio para su valedor Felipe IV
comenzó la improvisación que siempre se ha seguido
en la construcción de este parque,
y fue creciendo mediante agregaciones en función de las necesidades
cortesanas.
El Estanque Grande ha sido siempre
el eje que ha dado vida al Parque, dominado por la estatua a Alfonso
XII, es el lugar donde los madrileños prefieren pasar el
tiempo, remando en sus barcas, paseando por sus orillas o dando
comida a sus patos.
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| Parque
del Retiro |
Los
caminos del Retiro están plagados de cómicos, vendedores
ambulantes, músicos, barquilleros, etc. Que dan alegría
al parque y consiguen algunas monedas de los paseantes a los que
gusta su arte.
Con 118 hectáreas, el Parque cuenta con muchos monumentos,
desde el Observatorio Astronómico,
hasta el Casón y Salón de Reinos,
actual Museo del Ejército, únicas construcciones que
quedan de lo que fue el palacio de Felipe IV.
Durante el reinado de Fernando VII se levantan pequeñas construcciones,
llamadas Caprichos, de los cuales alguno
se conserva: la Montaña de Gatos
(se emplea como sala de exposiciones), la
Casita del pescador y la Sala del Contrabandista,
que actualmente ocupa una sala de fiestas.
En el llamado Campo Grande se han realizado
y se siguen realizando importantes exposiciones, en lugares tan
bellos como el Palacio de Velásquez,
arquitectura de hierro, ladrillo y cristal decorada con cerámica
de Daniel Zuloaga, o el Palacio de Cristal,
construido en 1987 por Ricardo Velázquez Bosco y concebido
como una estufa para la exposición de Filipinas.
Además, en el Retiro abundan las esculturas: una de las más
importantes es la Escultura del Ángel
Caído de Ricardo Bellver, dedicada íntegramente
a Lucifer. El monumento a Alfonso XII
fue concebido por José Grases i Riera para ser observado
desde su interior. La Estatua del General
Martínez Campos es uno de los más bellos trabajos
de Mariano Benlliure. Y muchas otras estatuas: a Pío
Baroja, Ramón de Campoamor, hermanos Álvarez Quintero...
Muy cerca del Retiro se encuentra el Jardín
Botánico, declarado Jardín Artístico
en 1942. Además de ser un importante vivero en el centro
de Madrid, es también un lugar de reposo y sosiego para sus
habitantes.
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