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Desde Madrid es fácil acercarse a Toledo en tren, autobús
o coche y, una vez allí, lo mejor es recorrer la ciudad a
pie.
Para visitar los principales lugares de interés, necesitará,
al menos, dos días. Nuestra recomendación es que visite
la ciudad entre semana, así podrá evitarse las grandes
aglomeraciones del fin de semana, además esto le permitirá
disfrutar del incomparable ambiente nocturno de la ciudad o simplemente
le brinda la oportunidad de dar un agradable paseo nocturno.
La
visita a la ciudad puede comenzarse desde cualquiera de las puertas
que forman parte de la muralla, bien la Puerta
de Cambró del siglo XVI, de estilo renacentista; La
Puerta de la Bisagra, de origen musulmán,
reconstruida en 1550 con un estilo plateresco, y que es la principal
entrada a la ciudad y tras la que se encuentran los barrios medievales
surgidos a partir del siglo XII o la Puerta
del Sol del siglo XIII y estilo mudéjar.
Sin
adentrarnos demasiado en la ciudad, nos encontramos con la primera
parada, La Ermita del Cristo de la Luz,
pequeña mezquita árabe que conserva la ciudad y que
data del año 1000. Aunque en la actualidad no se puede visitar
el interior, merece la pena acercarse a ella para observar su exterior,
un buen ejemplo del arte islámico propio de la época
califal.
Nuestra
siguiente parada nos conduce hasta la Iglesia
de San Román, que alberga en su interior un museo
sobre el pasado visigodo de la ciudad. Justo al lado nos encontramos
con la Iglesia de Santo Tomé,
donde podemos admirar El entierro del Conde Orgaz, una de las obras
maestras del Greco y quizás el cuadro más grande del
siglo XVI español. (El señor Orgaz fue un importante
mecenas de la iglesia que financió gran parte del edificio.
La pintura representa la milagrosa aparición de San Agustín
y San Estebán para enterrar su cuerpo)
Sin
desplazarnos mucho, encontramos La Sinagoga
del Santa Maria la Blanca, la más grande y antigua
de las ocho sinagogas originales de la ciudad. Nada en su aspecto
exterior permite sospechar la extraordinaria belleza que encierra.
Formada por cinco naves blancas, separadas por arcos de herradura
que descansan sobre pilares con bellos capiteles clasicistas, es
un claro ejemplo de arte almohade en España.
La otra sinagoga que todavía persiste al paso de los años
es la Sinagoga del Transito, la muestra
más esplendorosa del arte mudéjar toledano. Construida
en 1357 por Samuel Ha-Leví, tesorero judío de Pedro
el Cruel. Al lado de la cual se encuentra la Casa-Museo del Greco
Importante
es también el Monasterio de San Juan
de los Reyes, se empezó a construir en 1447 para conmemorar
el triunfo de los Reyes Católicos en la batalla de Toro,
un año antes.
Combina estructuras del gótico flamígero con techumbres
y ornamentos mudéjares, la plaza ajardinada que lo antecede
es un buen mirador sobre el Tajo y los cigarrales al otro lado del
río.
El
Taller del Moro,
palacio mudéjar, antiguo taller de los artesanos que construyeron
la catedral, es hoy un museo de cerámica y azulejos árabes
y mudéjares.
El
recorrido llega ahora hasta La Catedral,
para muchos el más bello monumento de Toledo en la actualidad.
Construida en el emplazamiento de una catedral visigoda y de una
mezquita, esta catedral es una de las más grandes de la cristiandad.
El retablo de estilo gótico flamígero, obra de varios
artistas, roza casi la perfección.
Sus dimensiones son espectaculares, la riqueza de sus naves y capillas
es sencillamente sobrecogedora.
La Catedral es reflejo de su historia como corazón espiritual
y sede del primado de la Iglesia Española. Hoy en día
siguen realizándose en ella misas de acuerdo al rito mozárabe,
con permiso papal.
Las obras comenzaron en 1226 y duraron tres siglos, hasta la finalización
de las últimas bóvedas en 1493.
Este largo periodo de construcción explica la fusión
de estilos: gótico francés puro en el exterior y diferentes
estilos decorativos españoles -como el mudéjar y el
plateresco- en el interior.
Una vez dentro son de especial interés:
El Campanario
La puerta del Mollete
La Custodia
La capilla Mozárabe
La puerta del Perdón
La puerta de los Leones
La capilla de San Ildefonso
Finalmente
para terminar esta visita recomendamos la visita al Alcázar,
palacio fortificado que mandó construir el emperador Carlos
V en 1535 y el cual, se alza en el antiguo emplazamiento que ocupaban
las antiguas fortalezas romana, visigoda y musulmana.
Presenta un severo perfil rectangular-cuadrado, que sufrió
los efectos del fuego en tres ocasiones, antes de que fuera casi
totalmente destruido en 1936.
Bajo la dictadura del general Franco se convirtió en un símbolo
del heroísmo militar.
En el centro del patio renacentista se levanta una interesante estatua
del emperador Carlos V en actitud sobre un infiel.
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