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El Escorial


Historia  


El 10 de agosto de 1557 las tropas de Felipe II vencían en San Quintín a las tropas del rey francés Enrique II. El rey hizo la promesa de que si vencían la batalla levantaría un monasterio en honor del mártir del día, San Lorenzo. Ordenó buscar unos terrenos adecuados para ello y la comisión de búsqueda escogió El Escorial, una localidad de apenas 100 habitantes, por la bondad de sus aguas, la calidad del clima, y la cercanía de las canteras. De este modo, el 23 de abril de 1563 se coloca la primera piedra. A partir de este monasterio se organizaría posteriormente todo un conjunto urbano.

Se le encargó la obra a Juan Bautista de Toledo, pero éste murió en 1567 y se hizo cargo de la construcción Juan de Herrera, quien la finalizó en 1584. El estilo con que realizó la obra creó escuela, pasando a conocerse como estilo herreriano. Se dice que la planta del edificio tiene forma de parrilla, en honor San Lorenzo que fue martirizado en Roma asado en una parrilla.

El Monasterio del Escorial está considerado como una de las maravillas del mundo actual y el 2 de noviembre de 1984 la UNESCO lo declaró Monumento de Interés Mundial.


 
Visita  


Lo primero que encontramos al llegar al Escorial es la Fachada Principal. Ésta tiene tres puertas: la central conduce al patio de los Reyes y las laterales, una al colegio, y la otra al monasterio. Encontramos en la fachada una hornacina donde se ha colocado una imagen del santo. El Patio de los Reyes es un recinto que debe su nombre a las estatuas de los reyes de Judá que adornan la fachada de la Basílica, situada al fondo, a la que se accede desde el patio. Esta espectacular basílica tiene planta de cruz griega y una enorme cúpula inspirada en San Pedro del Vaticano. Las naves están cubiertas con bóvedas de cañón decoradas con frescos de Lucas Jordán. Destaca en la basílica la capilla mayor, presidida por una escalinata de mármol rojo. Su retablo mayor es de 30 metros de altura y está dividido en compartimentos de distintos tamaños donde encontramos esculturas de bronce y lienzos de autores como Tibaldi, Zuccaro o Leoni. En las Salas Capitulares y la Sacristía exhiben pinturas como 'La Túnica de José' de Velázquez, 'La Última Cena' de Tiziano, o 'La Adoración de la Sagrada Forma por Carlos II' de Claudio Coello.

Debajo de la capilla real de la Basílica encontramos los Panteones Reales. Se trata del lugar de enterramiento de los reyes de España. Es un mausoleo de estilo barroco octogonal realizado en mármol donde están enterrados todos los monarcas españoles desde la época de Carlos I, a excepción de Felipe V, Fernando de Saboya y Amadeo de Saboya. También descansan en el panteón real los restos de Juan de Borbón, padre de Juan Carlos I, a pesar de que no llegó a reinar. El recinto está presidido por un altar de jaspe, y los sarcófagos son de bronce y mármol. Encontramos también el Panteón de los Infantes, donde residen los cuerpos de las reinas que no han tenido sucesión coronada y los infantes. Esta parte fue construida en el S.XIX.

Tras visitar la Basílica, podemos admirar el Patio de los Evangelistas. Se trata de un patio ajardinado en cuyo centro se alza un magnífico templete realizado por Juan de Herrera en el que se encuentran las esculturas de los Evangelistas. Alrededor del patio están las galerías del claustro principal, decoradas con frescos en que se representan las escenas de la historia de la Redención. En la galería oeste se encuentra la espléndida escalera principal con una bóveda decorada al fresco con el tema de 'la gloria de la monarquía española'.

A continuación podemos visitar el Palacio de los Austrias, también conocido como Casa del Rey, que se encuentra detrás del presbiterio de la basílica. Las dependencias de este palacio están distribuidas alrededor del patio de los Mascarones, de estilo italiano. Dentro de la Casa del Rey podemos visitar en primer lugar la Sala de las Batallas, que contiene frescos de las batallas de San Quintín e Higueruela entre otras. La siguiente dependencia que veremos son las habitaciones de Felipe II y de la Infanta Isabel Clara Eugenia. Otra dependencia interesante es la de la Alcoba del Rey, donde podemos contemplar el lecho en que murió Felipe II.

En nuestra visita proseguiremos con el Palacio de los Borbones, que fue mandado construir por la casa de Borbón al observar que la decoración de las estancias del Escorial eran demasiado sobrias para los lujos de su época. Por ello prefirieron en un principio residir en el Pardo, La Granja o Aranjuez. Construyeron el palacio a la izquierda de la basílica. En su interior se colocaron tapices de la Real Fábrica de Madrid (muchos de ellos realizados sobre cartones de Goya), espectaculares lámparas de cristal, decoraciones de marquetería de extraordinaria calidad, techos con frescos, etc. dando un resultado digno de los lujos de la época. Desgraciadamente, hoy en día el Palacio de los Borbones está cerrado al público.

En los sótanos abovedados de El Escorial se han instalado una serie de museos como son el de Arquitectura, donde pueden planos de la construcción del Monasterio, maquetas y algunas de las herramientas que se emplearon. Encontramos además el museo de pintura, donde se exhiben obras de El Greco, Zurbarán, Ribera, Tintoretto, Tiziano, Rubens o El Veronés.

Uno de los lugares más sorprendentes de la visita al Escorial es la Biblioteca, que se sitúa en el segundo piso. Las estanterías de madera de estilo dórico se elevan sobre un zócalo de mármol. Sorprendentemente los libros están dispuestos en las estanterías con los lomos hacia adentro, permitiendo así que las hojas se aireen. El techo de bóveda de cañón está decorado por frescos de Tibaldi, inspirados por el estilo miguelangelesco. Pero además de su decoración, la importancia del lugar radica en sus fondos, que incluyen más de 40.000 impresos y unos 2.600 manuscritos de los siglos V al XVIII. Encontramos también una serie de vitrinas en el centro de la sala en las que se exhiben valiosos códices como un ejemplar miniado de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, o como obras autógrafas de Santa Teresa de Jesús.

Casi al final de nuestro recorrido visitaremos la Casita del Príncipe, también llamada la Casita de Abajo. Es un palacete que mandó construir Carlos III para su hijo el Príncipe Carlos. El interés del edificio reside en su decoración y no en su arquitectura en sí. Decorada con el lujo que empleaban los Borbones es un palacio en miniatura de extraordinaria belleza por sus suelos, muebles, cuadros y esculturas.

Finalmente, terminaremos el recorrido visitando la cercana Silla de Felipe II. Es una roca viva situada sobre una montaña próxima, que Felipe II hizo labrar para sentarse allí y poder seguir las obras del monasterio durante su construcción. Actualmente se encuentra en perfecto estado y está perfectamente señalizada. Quien se sienta en ella puede disfrutar de una extraordinaria panorámica del conjunto del Escorial.