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Comenzando la ruta por la plaza del Azoguejo,
que era la Plaza mayor y antiguo zoco nos encontramos con la primera
gran construcción, probablemente la más emblemática
de la ciudad: el Acueducto, que traía
agua desde la Acebeda (a 17 KM) y atravesando la ciudad llegaba
al Alcázar.
Desde aquí sale la Calle Mayor,
por la que se sube hasta la Plaza Mayor, está dividida en
tramos: Cervantes, Juan Bravo, Plazuela del
Corpus e Isabel la Católica. Recoge un interesante
conjunto arquitectónico de los siglos XV al XVI.
En la calle Mayor encontramos: el Mirador
de la Canaleja, desde donde se puede contemplar la montaña
de La Mujer Muerta, la famosa casa de los picos que perteneció
a Juan de la Hoz, el Palacio de Torreagero,
que posee un interesante patio de columnas renacentistas con la
estructura típica de los patios de la ciudad. En la Plaza
del Platero Oquendo se levanta el Palacio del Conde Alpuente,
de finales del siglo XV, que luce una bellas ventanas de estilo
gótico flamígero, la Alhóndiga
era un antiguo almacén de cereales y hoy es el Archivo Municipal
y sala de exposiciones.
La Plaza de Medina del Campo se encuentra
presidida por la Iglesia de San Martín,
de estilo románico castellano, y es en esta plaza donde los
bares y restaurantes segovianos abren su terrazas con el buen tiempo.
La plaza está culminada por la estatua
de Juan Bravo y las Sirenas, esfinges neoclásicas
con cuerpo de mujer y cabeza de leona.
Muy cerca de allí, en la Plazuela de
las Bellas Artes, se encuentra el Museo
de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, situado en
el antiguo Palacio de Enrique IV.
En la Calle Real de nuevo, nos encontramos con la
Cárcel Real o Cárcel Vieja, que hoy es utilizada
como Biblioteca Pública. En sus celdas estuvo encerrado Lope
de Vega en 1577.
La Plaza Mayor es el corazón
de Segovia, está dominada por el Ayuntamiento,
edificio de granito de 1610. La Iglesia de
San Miguel también está en esta plaza, y aquí
es donde Isabel la Católica fue proclamada reina de Castilla.
Casas de los años 20 y 30 rodean la plaza, entre las que
destacan los pináculos de la Catedral,
de estilo gótico tardío, que se construyo desde 1525
con la ayuda desinteresada de los segovianos, tras quedar destruida
la catedral vieja en 1510 durante la Guerra de las Comunidades.
Construida en piedra caliza su fachada está salpicada de
puertas y ventanas y adornada con los contrafuertes y pináculos
que definen el estilo. El interior es grandioso y proporcionado,
destacan las vidrieras y el retablo Mayor, dedicado a Nuestra Señora
de la Paz. La sillería del Coro perteneció a la Catedral
Vieja. Alrededor de la capilla y en las naves laterales se pueden
visitar 18 capillas que albergan importantes pinturas y esculturas.
Desde la Catedral se puede acceder al Museo
Diocesiano, que cuenta con piezas de orfebrería, pintura
y escultura.
Frente a la Catedral se levanta el Palacio
del Marqués del Arco, que en su interior cuenta con
un precioso patio renacentista.
En el último tramo hasta llegar al Alcázar se encuentra
el Barrio de Las Canonjías.
El Alcazar se eleva, como el Castillo
de un cuento de hadas, sobre los ríos Eresma y Clamores.
Antecedido por unos bellos jardines desde los que se ofrecen espléndidas
vistas del cementerio judío y la Iglesia
de la Vera Cruz y Zarramala.
En la silueta del Castillo-Fortaleza que es el Alcázar, destaca
la torre de Alfonso X el Sabio, desde
la que el monarca divisaba las estrellas, y la de Juan
II, con bellos esgrafiados. En el interior, alrededor del
patio de Armas y del Patio del Reloj se sitúan las estancias.
Destaca el artesonado del Salón de los Reyes, de hexágonos
y rombos dorados.
El barrio de los Caballeros, entre
las Plazas de San Esteban y Colmenares
está dominado por las parroquias: Trinidad,
San Nicolás, San Martín, San Juan Y San Sebastián,
que conviven con palacios renacentistas,
góticos y barrocos: Valdeáguila,
de los Campo, de los Mansilla, de Avedaño...
El antiguo barrio Sefardí segoviano
estaba cerrado por siete arcos de ladrillo, entre los que residía
la población en casas de mampostería y ladrillo, con
entramado de madera y corral interior. Este barrio contó
con cinco sinagogas: Mayor, Vieja, de Burgos,
del Campo, de los Ibáñez de Segovia, esto demuestra
la importancia de la población judía en Segovia.
En la provincia de Segovia hay, además muchos
pueblos que visitar, los más destacados son: Pedraza
y Sepúlveda como muestras del Románico segoviano,
Riaza y Sotosalbos como pueblos serranos,
Coca y Santa María de Nieva
como muestras del mudéjar y El Espinar
y Villacastín con una arquitectura gótica.
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